¡Hola! Me llamo Alex Ventura

Soy entrenador personal.

También imparto cursos de formación para entrenadores y asesoro a empresas sobre ejercicio, actividad física y salud. 

Ayudo a personas con poco tiempo y muchas obligaciones profesionales y familiares a ponerse en forma, mejorar su aspecto físico y mantener un estilo de vida saludable.

En los últimos 30 años he entrenado a centenares de personas. Cada una de ellas con sus propias necesidades, características y objetivos individuales.

Pero todas tenían algo en común: las razones por las que no conseguían resultados permanentes y que les llevó a buscar ayuda en un entrenador personal.

¿Te resulta familiar?

1. No sabes QUÉ debes hacer

Es normal. Con tanta información a tu alrededor sobre alimentación y ejercicio, muchas veces extremista y contradictoria, estás confundido. Y cuando dudas, cuando no sabes qué hacer... terminas por no hacer nada.

2. Ya sabes qué debes hacer, pero NO lo haces

Conoces los beneficios de hacer ejercicio, ser más activo y comer mejor. Incluso tienes una idea bastante clara de lo que te conviene hacer. Aún así, no acabas de arrancar. Que si no tienes tiempo, no te gusta hacer ejercicio, te falta disciplina o fuerza de voluntad, te duelen las rodillas o la zona lumbar...

3. CREES que estás haciendo lo que debes, pero NO es así

Es frustrante. Sientes que los resultados no reflejan tu esfuerzo. Y te planteas si merece la pena seguir. Lo cierto es que los resultados "no se equivocan". Y si no son los esperados, lo más probable es que no estés haciendo todo lo necesario para que se produzcan. ¿Sabes que solemos sobreestimar la cantidad de ejercicio realizado y a subestimar la cantidad de comida ingerida?

4. Consigues hacerlo durante un tiempo, pero ABANDONAS

Empiezas con determinación y disciplina y pronto ves algunos resultados. Esto te motiva a seguir. Pero en las semanas siguientes el progreso es menor, te empiezas a cansar de tanta lucha... y abandonas. O, motivado por los resultados iniciales, crees que ya lo tienes controlado, te relajas y... acabas volviendo a los viejos hábitos.

¿Qué te puedo aportar?

Conocimiento y Experiencia

30 años trabajando con personas con poco tiempo y muchas obligaciones que quieren estar, sentirse y verse bien.

Enfoque de 360º

Desarrollarás los 4 pilares esenciales para una vida saludable: mentalidad, ejercicio, alimentación y descanso.

Independencia

Sabrás qué necesitas hacer, porqué y cómo integrarlo en tu estilo de vida. Tú serás el experto en tí mismo.

Ahorra tiempo y dinero

No pierdas más tiempo en busca del "secreto" para estar en forma, perder peso o ganar músculo.

Herramientas 100% Prácticas

Implementarás tareas y acciones concretas, simples, fáciles de aplicar y de mantener en tu día a día.

Resultados

Alcanzarás tus metas con un buen plan y una correcta preparación. ¡Olvídate de la fuerza de voluntad!

Por qué puedo ayudarte

Un tipo corriente

No te voy a contar la típica historia de superación personal o transformación radical a raíz de un episodio concreto de mi vida. Ni tampoco que una voz interior me empujó a compartirla para inspirar o ayudar a otras personas.

Soy, en realidad, un tipo bastante corriente. Estoy aquí porque un día decidí hacer de mi pasión mi profesión, me he preparado para ello, he trabajado duro y porque, treinta años más tarde, sigo esforzándome por mejorar cada día.

Vamos, lo mismo que han hecho la mayoría de profesionales, autónomos y pequeños empresarios.  Y seguramente como también has hecho tú.

Tú y yo no somos tan distintos

Tal vez pienses que los entrenadores personales estamos hechos de otra pasta. Que para nosotros es fácil tener un estilo de vida activo, hacer ejercio regular o comer sano.  

En realidad, en muchos aspectos, tú y yo no somos tan distintos. Yo también tengo periodos de falta de motivación, días en los que el trabajo ocupa todas las horas del día, épocas en las que la empresa y el atender a los clientes pasan por encima de mis necesidades personales o familiares. 

Sé que cambiar no es fácil. Pero hacerlo acompañado aumenta tus probabilidades de éxito. 

Me he saltado entrenos por pereza, he pasado horas (¡demasiadas!) jugando a la Play Station, curioseando por Facebook o viendo series de Netflix. Como tú, en muchas ocasiones he comido lo que tenía más a mano o lo que más me apetecía, aún sabiendo que no era lo más conveniente.

Y también he acudido a un entrenador especializado para aprender los golpes básicos del boxeo o preparar un triatlón de larga distancia, a una dietista-nutricionista cuando he querido mejorar mi alimentación o a un coach para trabajar sobre mis emociones y desarrollo personal. 

Cómo he llegado hasta aquí

Mis inicios

Desde pequeño he practicado deportes muy variados, lo que me ha permitido desarrollar una cierta habilidad y capacidad física. No tanta como para destacar en ninguno, aunque sí la suficiente para disfrutar del movimiento, ser activo y animarme a probar nuevas formas de ejercicio. 

A principios de los 90s, en una época en que solo había tres tipos de gimnasios (los de “pesas” y aeróbic, de artes marciales y de gimnasia sueca o mantenimiento descubrí el mundo del fitness.

Y me enganché, tanto con el entrenamiento en la sala de fitness como con las clases de aeróbic y step. Muy pronto supe que quería dedicarme a ello. Así que dejé la carrera de Derecho y empecé a formarme para convertirme en un profesional de la actividad física y salud.

Pioneros en entrenamiento personal en España

En 1995, trabajando en los centros DIR de Barcelona, implementamos el servicio de entrenamiento personal. Fuimos pioneros en España. Y aproveché la oportunidad para, pese a la responsabilidad que implicaba el cambio,  convertirme en uno de los primeros personal trainers de la cadena y, seguramente, del país. 

En 1995, cuando nadie apostaba por el entrenamiento personal, fuimos los primeros en implentar este servicio en un centro de fitness.

Recuerdo un workshop de un entrenador australiano, Matt Church, en un congreso de fitness celebrado en Barcelona. En la sala, varias decenas de instructores y gestores de instalaciones. Sólo dos ya estábamos trabajando como entrenador personal. El resto, aunque curiosos, coincidían en sus predicciones: “Esto aquí no funcionará. El mercado español es diferente.”

Y aquí sigo, más de 25 años después…  Y, por lo que veo en Instagram, ¡parece que no soy el único!

Viajando por el mundo gracias a mi pasión: mi profesión

Además del trabajo en la sala de fitness, también impartía clases en grupo. Y, la verdad, se me daba bastante bien. Tanto que un par de años más tarde ya recibía invitaciones para impartir clases en los mejores congresos de fitness y aeróbic de Europa, Sudamérica y Oriente Medio.

Puedo decir que viví la “época dorada” de los congresos de fitness y aeróbic, donde los mejores presenters impartíamos clases ante, en algunos casos, ¡más de 1.000 instructores!.     

Durante aquella década impartí más de 300 masterclasses, workshops y talleres en 26 países de Europa, Sudamérica y Oriente Medio 

Una de las cosas que más valoré de aquella etapa fué la posibilidad de asistir a ponencias y talleres de otros entrenadores, intercambiar experiencias con ellos, ver qué se hacía en otros países y conocer de primera mano las tendencias del sector.

Como los congresos y cursos suelen ser en fin de semana, entre semana daba algunas clases dirigidas y, sobre todo, atendía a mis clientes de entrenamiento personal.

Centrándome en el entrenamiento personal 

Aquella etapa como Presenter internacional tenía todo lo que un treintañero podía soñar: viajar gratis, reconocimiento profesional, conocer gente interesante, un trabajo muuuyyy bien pagado… y lo más importante: hacer de tu pasión tu modus vivendi.

Pero, como todo en esta vida, había un precio que pagar: semanas laborales de siete días, los horarios e incomodidades de los viajes, la presión de estar sobre la tarima, no poder disfrutar de los fines de semana con mi pareja y amigos… 

Cuando empecé a sentir que ya no lo vivía, digamos, con la misma intensidad, decidí que era el momento de cerrar esa etapa. Renuncié a los viajes, dejé de impartir clases grupales y me centré totalmente en el entrenamiento personal.  

En 2004 abrimos nuestro primer estudio de entrenamiento personal en Sitges, un bonito pueblo costero a 35 km de Barcelona. 

En los últimas dos décadas he compaginado mi negocio de entrenamiento con la formación de otros entrenadores y profesionales del ejercicio

La pieza que me faltaba

La frustración de un entrenador personal… 

… de un dietista-nutricionista, o de un fisioterapeuta es que sus clientes (o pacientes) no mejoren ni alcancen sus objetivos. Sí, sabemos que en la mayoría de las ocasiones no siguen nuestras indicaciones, no se comprometen ni se implican en el proceso.

A mí, personalmente, eso no me sirve. Creo que, como profesionales, podemos hacerlo mejor.

Quiero hacerlo mejor.

Lo que nadie enseña a un entrenador

Nos formamos para saber qué hacer, porqué hacerlo y para transmitirlo de la mejor manera posible a nuestros clientes. Estudiamos anatomía, biomecánica, teoría del entrenamiento, fisiología, prevención de lesiones, ejercicio y patologías, valoraciones funcionales…  

Intentamos diseñar el “mejor” programa de entrenamiento para cada persona que acude a nosotros. Aunque el programa “ideal” no sirve para nada… si no se sigue.

Saber qué hacer, ser capaz de hacerlo y hacerlo con consistencia son tres cosas muy distintas. 

Es entonces cuando te das cuenta de que el mayor desafío al que te enfrentas como entrenador es, en realidad, conseguir que los clientes incorporen tus recomendaciones en su día a día. 

El éxito de mis clientes no depende tanto de lo que hacemos juntos durante las sesiones de entrenamiento si no de que consiga que modifiquen sus comportamientos, hábitos y estilo de vida. Por eso pienso que el término Coach nos define mejor que el de Personal Trainer

Somos, en el fondo, “modificadores de conductas”. 

La pieza que completa el puzzle

Los entrenadores solemos centranos en el QUÉ y el PORQUÉ del entrenamiento. Tardé un tiempo en darme cuenta de que la clave reside en el CÓMO.

Por eso, en los últimos años me he centrado en intentar comprender un poco mejor la psicología y el comportamiento humanos, el proceso de toma de decisiones y la modificación de hábitos. 

Seguramente tú ya sabes qué debes hacer. Pero lo que no sabes cómo es integrarlo en tu vida de una forma sencilla y permanente.   

Lo cierto es que ha sido muy revelador: ahora reconozco muchos de mis prejuicios y errores, de por qué mis esfuerzos, aún con la mejor intención, no conseguían cambiar los hábitos de mis clientes y comprendo muchas conductas que antes veía como poco lógicas o irracionales. 

La fuerza de voluntad está sobrevalorada

Solemos apelar a la fuerza de voluntad para ponernos en forma, perder peso o eliminar alguno de nuestros malos hábitos adquiridos durante años. Pero, como habrás comprobado, no funciona. 

Intentar hacer cambios significativos en tus hábitos y estilo de vida mediante un autocontrol constante, una disciplina militar y una fuerza de voluntad encomiable es como nadar contra corriente: puedes luchar durante un tiempo pero no avanzas, te agotas y terminas por dejarlo.

Querer cambiar los hábitos confiando en tu fuerza de voluntad es como nadar contra corriente: es difícil progresar y terminas agotado.

La fuerza de voluntad está sobrevalorada. 

La preparación siempre triunfa sobre la fuerza de voluntad. 

Para alcanzar tus metas, nada con la corriente a tu favor

¿Quieres que te de una buena noticia? Los mecanismos por los que acabamos incorporando un hábito negativo en nuestras vidas son los mismos que los necesarios para adquirir un hábito positivo. Es decir, cuesta lo mismo “aprender” un mal hábito que uno bueno. 

Te lo repito de nuevo: la fuerza de voluntad está sobrevalorada. La preparación, aprender las habilidades necesarias para conseguir tus objetivos y modificar tu entorno para que te sea más fácil seguir tu plan son estrategias mucho más importantes que la fuerza de voluntad. Es como aprovechar la fuerza de la corriente para avanzar en lugar de luchar contra ella.

Podría decir que ya tengo la pieza que me faltaba para completar el puzzle, el catalizador para que cambies tus hábitos de actividad física, alimentación y descanso, de una forma simple, compatible con la vida que deseas vivir y para siempre.   

Algunos datos

0
Años de Experiencia en el sector
+ 0
Cursos y eventos como ponente
+ 0
Personas entrenadas

Empresas que ya han confiado en nosotros

Testimonios de clientes

Conoce al equipo

Cristina García

Co-fundadora de fit360 · Entrenadora personal

Sergi Vallès

Fisioterapeuta · Entrenador EMS

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad